Es tiempo de encender el talento

Porque muchas empresas llevan años recorriendo un laberinto que consideran suyo y piensan encontrar la salida tan sólo por esa sensación de propiedad. Pero las cosas son muy diferentes y en verdad, los setos no dejan ver el laberinto.

Y esos setos que nos impiden ver crecen alimentados problemas que la empresa debe acometer a diario, consecuencia de la situación que viven. El cliente ya no compra de todo, ya no acepta cualquier cosa y nuestros competidores medran cual mala hierba.

Es momento de cortar algún seto que nos permita atajar y ser más ágiles en la búsqueda de la salida.

Pero para ello debemos ser honestos, asumir que nos cuesta mucho cambiar de dirección porque siempre hemos caminado por los pasillos delimitados por setos y, aunque la creatividad, la capacitación profesional y la innovación sean herramientas irrenunciables en estos momentos por su vinculación en la supervivencia de la empresa, son por igual aspectos poco atendidos, incluso relegados, por la empresa.

¿Y qué decir de las personas? ¿Como empresario, qué vertiente atiendes de tus empleados, la personal, la profesional o eres de los raros que atienden ambas? Porque las empresas son organismos vivos y sus células, somos nosotros, las personas.

De ahí la enorme importancia actual de trabajar el talento. Y hay que trabajarlo con con rigor, hay que bucear en los valores de nuestros activos humanos, analizarlos, detectar su momento real y tratarlos dependiendo de los resultados del análisis.

Es evidente que todos tenemos talento para algo, en mayor o menor medida y con mayor o menor capacidad de desarrollo. Y por probar, ¿qué podemos perder?. Porque es tiempo de encender el talento, es momento de hacer análisis personal, ver en qué me desenvuelvo mejor y si es en ello en lo que estoy trabajando.

Es hora de encender la llama para que nos ilumine por dentro y ser creativos. Y la detección del talento es el plano que nos permitirá caminar más allá de los setos que obstaculizan nuestra visión. ¿Tenemos miedo al cambio?. Por supuesto que sí, de otra forma no seríamos humanos. Pero precisamente por eso debemos sustituir el temor por el respeto y la incredulidad por curiosidad, de otra forma será muy complicado adaptarnos al medio y casi imposible subsistir.

Al principio de los tiempos, el miedo nos permitía reaccionar frente al peligro y actuar. Hoy día es al revés, el miedo nos impide movernos mientras que el respeto nos impide quedarnos quietos. Y para cambiar debemos anticipar hacia dónde nos lleva el cambio y ahí entra en juego, de nuevo, el talento que nos permitirá vislumbrar escenarios nuevos que pintaremos con colores de creatividad e innovación.

¿Y es sencillo lo comentado?. En absoluto, nada es sencillo, pero sí es simple y que nos sea poco cómodo no significa que no debamos hacerlo. Las cosas sencillas nos acomodan en la desidia porque las automatizamos y se enquistan mientras que los nuevos retos nos invitan a la proactividad.

Y éste es uno de los momentos de la historia económica del país para ser proactivo, es tiempo de saber hasta dónde podemos llegar como profesionales para empezar a dirigirnos hacia ello. Y no aprovechar algo que tenemos innato es desperdiciarlo aunque no es menos cierto que no siempre somos conscientes de lo que tenemos, de ahí la necesidad de abonarse a lo que nos permita despertarnos, permitirnos ponernos en manos de alguien que nos guíe a través de nuestro «nosotros» y que sea capaz de hacernos adquirir conciencia de lo que somos, hacemos y del rendimiento que podemos sacar de ello.

¿Nos asusta conocernos a nosotros mismos?. No, verdad. Es algo que muchos deseamos con ansia e ilusión. Entonces no divaguemos más, no dudemos, busquemos cuál es nuestra particular cueva de los talentos y encendamos el talento que allí guardamos.

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