6 acciones clave para proyectarte

En la vida todo es cambio y el cambio empieza por uno mismo y a diario, de ahí la importancia de despertar abanderando una actitud diferente a la que nos llevamos a la cama la noche anterior y objetivar con intensidad el día que tenemos por delante.

Escanea tu entorno personal y profesional, analiza cada cambio que te llegue, detecta qué necesidades y posicionamiento tienes respecto a ellos y enfila las modificaciones que potencien tu adaptación. La selección natural de Darwin no nos deja de lado por muy superiores que nos consideremos en un mundo en el que seguimos siendo pequeños.

Consecuencia de dicha asunción de conciencia es la propuesta diaria de ejercitarnos en nuestro crecimiento personal y profesional. Si me lo permites, hoy quiero aportaros media docena de ejercicios que considero de utilidad para ver las cosas de otra forma y proyectarte como persona y profesional:

1.- SINCÉRATE DELANTE DEL ESPEJO. Es una rutina que ejecutas sin falta cada mañana cuando te afeitas o te maquillas, ¿por qué no incorporas 60 segundos de comprensión y convencimiento? Nadie te conoce mejor que quien tienes delante, conviértelo en tu consejero experto. Si lo consigues, tendrás 6 horas al año de compromiso contigo mismo. Pregúntale al de enfrente por los resultados del día de ayer y por tus inquietudes y pretensiones para el día de hoy.

No seas franco, sé sincero, acomete el 100% de tu verdad. Mantente comprometido y firme, como si se te fuera la carrera en ello. El que tienes delante te demanda con insistencia ser mejor que ayer. Pero cuidado con las trampas del divagar, navegar, soñar, dispersar, falsear y postergar. Es muy fácil caer en ellas tan solo por no entender que la sinceridad con uno mismo es la única vía de crecimiento. Y atención a los malos hábitos y el tan manido «no hay problema, con esto doy el pego» porque esa falsa imagen se transparenta y transmite a los demás con mucha mayor facilidad e intensidad de lo que pensamos, tendiendo por contra, a ser ese individuo del que pensamos que nos estamos alejando.

¿Notas el sentimiento que te provoca la falta de honestidad hacia ti?

Ser honesto contigo mismo es ser honesto con tu entorno humano y profesional y el camino para encontrar la excelencia.

2.- DESTIERRA TUS LADRONES DE TIEMPO. Es una ilusión pensar que podemos manejar el tiempo aunque siempre nos quejemos de perderlo o no tenerlo. Despertamos con un regalo de 480 minutos para sacar el mayor rendimiento profesional para nosotros mismos o para una empresa y lo que sí controlamos son las acciones que desarrollamos sobre esos 480 minutos, de ahí la necesidad de ser responsables y comprometidos con dichas acciones.

Pensemos en esos sesenta segundos, un minuto como unidad referente de tiempo, aunque sólo visible en rendimiento en plazos largos ya que si perdemos 2 ó 3 de ellos al día parece no importar. Pero los ladrones de tiempo atacan a la raíz y atenazan el tiempo en racimos de minutos que provocan un quebranto de tiempo. ¿A quién no le suena las interminables reuniones de trabajo con ocho temas ajenos al entorno profesional o el dimensionamiento de una tarea por roturas constantes de concentración?

En periodos de ocio, momentos emocionalmente apacibles, vislumbramos con claridad el significado de «perder el tiempo» ya que son circunstancias que nos podemos permitir y además nos merecemos. ¿Pero en serio vamos a sufrir por no entender qué significa perder el tiempo en el trabajo? Puede ser una acción de despiste, una personas con ausencia de responsabilidad o una situación que implica despegarnos de lo que hacemos. No importa qué o quién lo provoca, pero si su etiqueta es «ladrón de tiempo», debes desterrarlo de tu zona de desarrollo.

¿Formas parte de tus ladrones de tiempo o buscar aislarte de ellos?

No somos propietarios del tiempo, sólo poseemos lo que hacemos viendo como él pasa por delante.

3.- HABLA BIEN Y ESCRIBE MEJOR. Proponer una mejora no implica un mal funcionamiento sino una evolución optimizada. El ego no genera rédito en tu rol profesional ya que si tu objetivo es la excelencia, sólo mejorando llegarás a ella. En el siglo XXI, la palabra y la comunicación son el estandarte de la empresa. La reputación y los mercados se construyen sobre lo que las empresas comunican y transmiten, lo que impregna en el receptor una sensación a la que se acude en los procesos de decisión de compra.

Como profesional necesitas ser excelentes en tu expresión hablada y escrita tanto dentro como fuera de tu empresa. La comunicación interna entre colaboradores de empresa, la transmisión de información en equipos de alto rendimiento o la definición de canales de comunicación hacia el exterior, deben formar parte del ADN de tu empresa o sufrirás los contratiempos del ecosistema en que desarrollas tu negocio.

Habla bien y escribe mejor. Socializar como empresa ya no es una opción, es un reto de productividad y rendimiento económico, de ahí el crecimiento de las redes sociales. No olvidemos que una parte esencial de cómo nos ven pasa por cómo nos mostramos y por lo que transmitimos sobre quiénes somos.

¿Tienes claros y definidos tus canales de comunicación internos y externos?

Leer y escribir bien en este nuevo ecosistema digital te diferencia de tus competidores.

4.- DESAPRENDE Y APRENDE A APRENDER. Es curioso ver cuánta gente te mira raro y se ríe al escuchar la palabra «desaprender». Es obvio que esas personas adolecen de mucho de lo que hablamos en esta entrada, pero ese no es el objeto de la misma.

Aprender es una cualidad innata del ser humano que por razones desconocidas, muchos olvidan al llegar a una determinada edad o posición profesional. Es un error muy común de las personas pensar que lo sabemos todo, y es un error porque conduce de forma inexorable a una pérdida de capacidad y posicionamiento profesional.

Pero aún sabiéndolo, ¿cuántos lo hacéis? ¿Cuántos activáis procesos de desaprendizaje sin aprender nada después? ¿Y cuántos no hacéis ni una cosa ni la otra? En mercados exigentes, voraces y veloces como los actuales, salir del flujo es comprometer tu negocio. Y cuidado, engañarse a uno mismo para esconder el problema no es la salida, aunque muchos vivan abonado a ello.

Nada electrocuta más en una reunión que los profesionales cutres, los del chascarrillo y las muletillas con aroma a bar, los expertos en romper el hielo con comentarios de fútbol y frases hechas e incluso los super dotados en chistes que avergüenzan con ellos o con comentarios poco acertados. En definitiva, profesionales fuera de lugar que por desconocimiento y desidia usan ridículos recursos sustraídos de ambientes exógenos al profesional para esconder la ausencia de recursos propios.

Aprender es nuestra razón de ser. Es nuestro pasaporte a la excelencia y el valor añadido que aportamos como profesionales y que convertimos, día a día, en herramienta de fidelización y en ventaja competitiva frente a nuestros iguales de mercado. Y no perdamos jamás de vista que es una inquietud personal que se refleja en una necesidad profesional. Si el interés y predisposición no sale de uno mismo, tenemos un problema.

Sigue habiendo muchos sectores y modelos de empresa con serios problemas a la hora de entender la necesidad de desaprender, por no abonarse al cambio cultural y no ver que los mercados han evolucionado hacia un sustrato que necesitan entender aunque sea con ayuda. La clave pasa por entender el cambio y dejarse ayudar a cambiar la todavía insana percepción que tiene el profesional sobre su necesidad de capacitarse para ser mejor.

¿Sigues pensando que formar a tus profesionales es tirar el dinero y perder el tiempo?

Ser capaz de prosperar por capacitación es un valor en alza en el profesional del siglo XXI.

5.- NECESITAS SER DIGITAL. Es una realidad preocupante que, enfilando ya la mitad de 2017, no sólo las empresas o los sectores sigan sufriendo la brecha digital, sino también los profesionales. La defensa a ultranza de la agenda de papel hace que las neuronas chirríen y los ataques y descrédito hacia la socialización digital de las empresas y perfiles profesionales, es más que triste y reprobable. Es imperativo cambiar esta actitud.

Nunca he visto un bombero acudir a un incendio con traje y zapatos de vestir, entonces, ¿por qué sigue costando tanto adaptarse a los nuevos entornos digitales crecientes que pueden apartarte de tu mercado si no lo haces? Muchos de los problemas que tenemos no vienen por la imposibilidad de resolverlos sino por la simple y errónea decisión, consciente o inconsciente, de no resolverlos.

Cualquier proceso actual de liderazgo y/o trabajo en equipo debe pasar, de forma irrenunciable, por un acomodamiento de las habilidades personales a las competencias digitales profesionales. Es un proceso educativo de conversión si queremos ser competitivos e impregnar a nuestras empresas de la etiquetas «competitiva» y«sostenible». No adaptarnos nos penalizará intensa y firmemente en un mercado altamente competitivo.

¿Estás adaptando tus habilidades personales a la demanda de competencias digitales del mercado?

Ser digitalmente competente ya no es una opción, es un reto que muchos siguen sin entender, en perjuicio claro de sus negocios.

6.- APELA A LA SIMPLICIDAD. Las cosas suelen ser simples por naturaleza, lo que no implica que sean sencillas. Simplicidad y sencillez no son lo mismo, basta ver que muchos empresarios tienen un Facebook privado porque les resulta simple el concepto de colgar la foto de la barbacoa del sábado pero se cierran en banda a un Facebook de empresa porque en verdad, no es tan sencillo escalar una empresa al entorno digital. ¿Pero qué problema hay y qué solución?

El problema es saber diferenciar lo simple de lo sencillo y la solución, dejarse ayudar y asesorar. Para entendernos, algo simple y sencillo es ir al dentista (sencillo) cuando me duele una muela (simple) o llevar el coche al mecánico cuando falla. Detectamos un problema y lo solucionamos vía un especialista. Si tu empresa es parte importante de tu vida y la de los que en ella trabajan, ¿a qué esperas para apelar a la simplicidad? No comprometas tu negocio por pensar que necesitar ayuda te rebaja tu competencia profesional. En verdad, te muestra como inteligente y preocupado por el mismo.

La capacitación profesional es un activo esencial en tu modelo de negocio y el sustrato de crecimiento de tu empresa. Igualmente es la forma de diferenciarte dentro de un mercado donde todos persiguen ser el mejor en lugar de objetivarse en ser diferente.

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