Sin foco no hay rendimiento

Sin foco no hay rendimiento

¿Quién no ha mirado alguna vez por un microscopio? Todos recordamos la sensación de haber entrado en un mundo desconocido y, a la vez, de sentir que estamos en él y solo en él. Eso es poner el foco, tener la sensación de que estamos en algo y en nada más, tener la percepción plena de algo que nos transfiere la capacidad de prestarle toda nuestra atención sin distracción ni intromisión. ¿Eres de los que buscan rendimiento o de los que crees que rendir es pasar el tiempo en el trabajo? No lo dudes, necesitas poner el foco.

Existe mucha literatura sobre los ladrones de tiempo y aún así, seguimos fieles a intromisión, siempre voluntaria por nuestra parte y, en ocasiones, incluso provocada por nosotros. Porque, ¿qué pasa con el tiempo?

El tiempo es un intangible en empresa, no puedes manejarlo ni controlarlo, ni siquiera puedes gestionarlo, tan sólo puedes atender con interés las acciones que desarrolles en él, referenciadas a su universal e inamovible velocidad de 60 minutos/hora.

Entonces, ¿por qué insistimos tanto en que sea el motivo la mayor parte de nuestra falta de compromiso o responsabilidad? Muy simple, no nos gusta tener la culpa de algo que, por nuestra desidia o desconocimiento, no ha llegado a su objetivo, por eso intentamos maquillarlo, camuflarlo, culpar a otros o engañar a quien sea para evadir la responsabilidad.

Por ello necesitamos centrarnos y entender cómo actuar para no solo decir sino para hacer lo que decimos:

1.- CENTRA TU OBJETIVO

Lo dicho, necesitas enfocar, poner la vista en un objetivo al que apunte una tarea y definir un hito en el tiempo como límite de ejecución. Enfocar es definir ese intervalo de tiempo-espacio en el que desarrollar la tarea que te conduzca, en el tiempo enmarcado, al objetivo definido. Cuando el ser humano tiene un objetivo identificado en el tiempo, entiende y procesa mejor la responsabilidad de desarrollar la tarea ya que nuestro cerebro identifica un intervalo con salida y meta, lo que nos ayuda a despertar capacidades personales como la dedicación, la determinación y la perseverancia.

Si no definimos un hito temporal, entramos de lleno en afianzar la Ley de Parkinson que nos recuerda que el trabajo se expande hasta llenar el tiempo disponible para que se termine. Poner el foco en una tarea que no tiene una limitación temporal es como vaciar una bañera con un colador, probablemente no acabes nunca de hacerlo y si por cualquier extraña circunstancia lo consigues, la dilatación en el tiempo de la tarea hace que sea innecesaria e inútil.

Pregúntate,  ¿creo que las tareas sin fecha de caducidad son rentables para mi negocio? 

2.- ORGANIZA Y PLANIFICA

Entiendes que no puedes modificar el tiempo pero, ¿entiendes que puedes modificar tus tareas para que se adapten a él? Toda frase típica y tópica sobre el tiempo nos indica que no, que muchos se ven plenamente satisfechos con decir «no tuve tiempo de acabarlo» o «no me bastan las horas». Pero no es más que puro engaño, una falacia creada por uno mismo como auto justificación a la no finalización de una acción, procedimiento, proceso o proyecto.

Porque al final todo recae en tu competencia para diseñar y gestionar el trabajo que fluye sobre ese tiempo del que tanto nos quejamos. Muy probablemente jamás hayas salido de viaje sin planificar nada, entonces, ¿cómo eludes con tanta facilidad la planificación del negocio? El ocio y el deporte son dos aspectos que te pueden aportar mucha luz sobre la necesidad diaria que tienes de organizar y planificar. Cuando sales a navegar no piensas en gestionar el mar, sólo piensas en gestionar el navío con la máxima eficiencia y eficacia posibles.

Pregúntate, ¿eres de los que comulgan con el engaño de un tercero sobre la falta de tiempo o eres de los que huyen de quién te vende el manejo de ese intangible ajeno al ser humano?

3.- DESGRANA TUS TAREAS

¿Por qué es más fácil montar un X-Wing de Lego si previamente lo has desmontado, frente a montarlo por primera vez? Pues porque deshacerlo en piezas más pequeñas te permite ver cómo está montado, identificando la estructura subyacente, por ello, si prestas atención y sigues el manual, será mucho más eficiente volver a montar el X-Wings que si no lo hubieses montado nunca.

Pues lo mismo sucede con las tareas, si consigues desgranarlas en tareas más pequeñas, éstas serán más fáciles de acometer lo que nos conducirá a la realización de la tarea principal. Se dice en ocasiones que los árboles no te dejan ver el bosque. ¿Y si trabajar a vista de pájaro, ver globalmente un proyecto o proceso complejo, te lleva a lo contrario y es el bosque el que no te deja ver los árboles? Si visualizas cada uno de los árboles sabiendo siempre en el bosque en que estás, te será mucho menos dificultoso atravesarlo.

Pregúntate, ¿sueles desgranar tus tareas en trozos más pequeños o eres de los que trabajan a vista de pájaro sin fijarse en los detalles?

4.- ANALIZA Y CORRIGE

Si no bajas a nivel de los árboles, la frondosidad del bosque bloqueará tu visión. Cuando trabajas en un proyecto, la capacidad analítica y correctiva debe ser premisa de base. No es recomendable y, en ocasiones, es hasta contraproducente llevar a término un proyecto sin detenerse varias veces en el camino para reposar, analizar, detectar puntos de quiebre y aplicar acciones correctoras, si lo que buscas es la consecución del objetivo.

El rendimiento de una acción, del que depende una tarea o proceso, viene marcado por las validaciones que ejecutas sobre la calidad del mismo. No debes temer corregir, lo que debes temer es no hacerlo cuando la necesidad te convoca. Hay que erradicar la tóxica y perenne premisa instaurada en nuestro país de penalizar el error y reenfocar la atención para centrarse en la solución y no en el problema.

Pregúntate, ¿tienes problemas en reconocer que tropiezas y yerras o entiendes la necesidad de definir esos puntos de anclaje que den solidez a tu proyecto?

5.- HUYE DE LOS LADRONES

Pero huye de verdad, no te engañes a ti mismo y boicotees tu rol profesional porque como dicen, al final, todo se sabe. Pocas cosas hay más difíciles para un ser humano que asumir la responsabilidad de un error propio frente a terceros, pero es del negocio, la empresa y las personas de lo que estamos hablando, esto no es un juego de egos. Hay un porcentaje de profesionales, mucho más dilatado de lo necesario, que piensan que la reputación es una broma porque día a día juegan con el desarrollo de su empresa sin pensar en las repercusiones de acarrea a nivel de imagen y sostenibilidad.

Algo pasa en nuestro mercado cuando se sigue manteniendo en muchos sectores y a nivel de publicidad el «tenemos el mejor producto al mejor precio». Son planteamientos rancios y arcaicos que hablan no muy bien del nivel de compromiso que uno tiene con la marca y la imagen que quiere transmitir de ella. Pensar que con frases lapidarias que parecen extraídas de lápidas reales, uno puede ir pasando el tiempo que pierde por no atender a adaptaciones al mercado y al cambio, es un error que impide que se nuestro tejido empresarial se desarrolle a mucha mayor velocidad.

Somos todos conscientes que la sangre tira y en este país que tanto queremos, predominan las distracciones que atenazan nuestra capacidad de foco culpando al final, al tiempo, de nuestra falta de seriedad y compromiso.

Solo con eliminar alguno de tus propios ladrones, entre muchos otros (revisión de cada mail que llega, atención continua al WhatsApp, visita a los compañeros de despacho para el chisme de cada media hora o la lectura, nada más llegar, de tu medio digital favorito en lugar de atender a la roca, tu tarea más importante del día) ganarías espacio en el intervalo de actuación diario sobre tus tareas lo que te ayudaría en la percepción del tiempo que le dedicas.

Pregúntate, ¿Sigues jugando con tus ladrones de tiempo y el mercado se aleja de ti o ves claro que no puedes jugar más con tu desarrollo profesional y el de tu empresa?

Es importante que des respuesta a estas preguntas, son tips que te permitirán ahondar en el análisis, comprensión y posterior desarrollo de tus modelos. Y si no la hallas no te preocupes, pregúntanos a nosotros y te acompañamos en su descubrimiento.

Adaptarte depende tan solo de ti. No pierdas la oportunidad y comparte el foco. Te esperamos en La Cueva.


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