5 errores a evitar si quieres prosperar

5 errores a evitar si quieres prosperar

Se dice que rectificar es de sabios. Entonces, si apelamos al sentido común, errar también lo es ya que la rectificación lleva implícito el error o la equivocación. Se antoja tedioso y contraproducente seguir hablando de que en este país se penaliza el error aunque sea una verdad casi dogmática pero, en el mismo grado, es igual de urgente y trascendente acometer un cambio cultural respecto a ello si queremos prosperar. Recordemos: las personas que no toleran el error te transmiten de forma tácita que ellos no yerran. No dejes que te arrastren, el soportar lo que el ocultamiento de sus propias carencias les provocará es un problema exclusivo de ellos. 

Por regla general, las cosas suelen ser simples. Complicarlas es casi siempre responsabilidad nuestra, sino decidme cuántas personas conocéis que si no es con problemas o resolviendo los mismos, no saben trabajar. Pero muchos otros sabemos que no por más predicar eres más creíble y que si nos centramos en la esencia de las cosas sin tergiversarlas, podemos acometerlas con coherencia, sentido y muchas probabilidades de éxito.

A pesar de que a nadie le gusta reconocer el error, hay que ser honesto y consecuente con uno mismo: es de nuestra empresa de lo que estamos hablando y no es un juego. Hay ejemplos múltiples y variopintos, uno de ellos como muestra de botón: he escuchado  a empresarios o profesionales, y no pocas veces, que no usan el color amarillo en sus referentes gráficos de empresa porque dicen que da «mala suerte», pero luego no son capaces de entender que su equipo comercial no funciona porque sus profesionales tienen grandes carencia de competencias transversales y necesitan con urgencia actuar sobre ello. Tenemos mal calibrada la balanza del sentido común y es tiempo de tocar de pies a tierra.

Culpar al Universo de todo lo que te va mal y erigirte en el responsable de todo lo que va bien es un planteamiento de niño pequeño de colegio. Debes ser capaz de interceptar tu grado de percepción y calibrarlo dentro del ecosistema social y empresarial en el que vives. Y la identificación de los errores que cometes, solo o en conjunto, es tu nuevo paradigma de desarrollo.

Listamos 5 errores que consideramos son los más groseros, los que hacen más bulto y son más visibles. A partir de ellos, que cada uno haga su propia lista, es un buen punto de partida:

1.- NO TIENEN QUE ENSEÑARME NADA

Este es, no solo uno de los más graves, sino uno de los más arraigados. Se tiene la falsa creencia que uno lo sabe todo pero, ¿de qué? ¿Alguna vez habéis hecho un cómputo sobre qué porcentaje de conocimiento es de tu negocio y qué porcentaje es genérico? Por ejemplo, ser un excelente conocedor de tu producto y tener bajas capacidades relacionales no es sinónimo de productividad.

De ahí que saber mucho de tu negocio no te posiciona como un excelente empresario. Y este primer error es el que marca que sea tan difícil acometer el cambio y que cueste tanto conseguir una visita de prospección comercial. Muchos piensan «¿de verdad éste que viene a presentarme su producto o servicio se cree que sabe más que yo de mi negocio?». Recordemos: ayudar al desarrollo de un negocio no implica ser especialista en él ni ser especialista asegura su éxito. De ahí la importancia de los procesos colaborativos por definición de competencias.

Y pregúntate,  ¿ante lo desconocido, que es mucho y variado, no es más rentable para tu negocio tener curiosidad que miedo? 

2.-PARA QUÉ CAMBIAR SIEMPRE LO HEMOS HECHO ASÍ

Segundo error de bulto y aunque parezca arcaico, no lo es. Mucho de lo que conocíamos hace 20 años ha cambiado, en nuestra vida, en nuestro hogar, en las ciudades, en las compras y en la forma de mostrar lo que uno vende. ¿Cómo es posible que con tal grado de evolución muchos empresarios piensen que haciendo lo que hacían hace 20 años conseguirán resultados a día de hoy?

Una vez más les atenaza el miedo a lo desconocido, temen transmitir que ellos no saben, cuando siendo honestos, no es relevante si uno sabe más o menos, más diré, a ti mismo debe darte igual que alguien vea si sabes o no. El objetivo es conocer el máximo de aspectos que permitan el desarrollo, consolidación y sostenibilidad de tu empresa. Recordemos: es muy arriesgado ver que puedes estar perjudicando tu negocio por miedo a preguntar lo que desconoces.

Y pregúntate, ¿recuerdas cuando cogiste las riendas de tu empresa y empezaste a cambiar cosas según tu visión profesional o eres de los que lo hizo en su momento pero no admites hacerlo tú cuando la necesidad llama a tu puerta?

3.- SI ESTE EMPLEADO NO SIRVE, HAY MUCHOS OTROS ESPERANDO

Tercer error. Es inquietante que muchas empresas sigan sustentando en él la generación de un mayor beneficio al actuar sobre la precariedad de sus profesionales. Lo que desconocen es que este error marca el devenir de su empresa, define el núcleo interno de su estructura profesional y diseña un modelo cuya repercusión social y visibilidad imprimen una huella poco grata que no pasa desapercibida para sus clientes.

Las personas son el activo más importante de la empresa, sin ellas no hay empresa que acometer y deben ser tratadas como tal, apelando a sus competencias, capacidades y compromiso. La rotación insana por falta de atención o desidia en sus funciones genera inestabilidad y desequilibrio en el conjunto empresarial. Recordemos: analiza dónde radica el problema de tus profesionales, evalúa sus aptitudes, detecta sus carencias y necesidades y pon solución. Ese organismo llamado empresa y formado, precisamente, por esos profesionales te lo agradecerá.

Y pregúntate, ¿analizas tu liderazgo en empresa y la gestión de tus recursos humanos como catalizador del valor de tus profesionales o rotas sin pensar siquiera en ello?

4.- LO NUEVO NO ES PARA MI EMPRESA

La vieja excusa de lo nuevo. ¿Hace 30 años había móviles, tablets, GPS, Wifi o Google? No, verdad. Y aún no he conocido a nadie que no se haya adaptado, como mínimo, a la mitad de ellos porque se han convertido en bienes de uso necesario. Entonces, ¿cómo esas mismas personas defienden a ultranza que lo nuevo no es para su empresa?

He visto a empresarios y gerentes, y no en pocas ocasiones, renegar de nuevos canales para la subsistencia de su negocio mientras sienten día a día que su empresa pierde pie. Es otro ejemplo que el miedo a implementar lo no conocido incluso puede superar, en ocasiones, al riesgo a perder lo que se tiene. Recordemos: cuando uno pierde el equilibrio en la cuerda floja, acepta cualquier asidero que tenga a mano. O así debería ser. Los chinos llevan siglos enseñándonos que «aquel que pregunta es un tonto por cinco minutos, pero el que no pregunta permanece tonto por siempre».

Pregúntate, ¿cómo ves disponer de 5 minutos para preguntar sobre lo que no conoces en vías a mejorar la estabilidad de tu empresa y desarrollar tu capital humano?

5.- CRECER PENDIENTES DE TUS COMPETIDORES

Este último punto, más que un error es un problema de comprensión sobre el valor propio y la falta de foco. En primer lugar, crecer es un concepto largamente usado desde hace décadas y que nosotros preferimos interpretar como desarrollarse. Para crecer no es necesario prestar atención a casi nada y puede ser, en muchos casos, dependiente de factores externos. De ahí el concepto «morir de éxito» cuando se crece sin mesura ni control. Sin embargo, para desarrollarse hay que tener conciencia de cada instante y circunstancia.

Para desarrollarte debes prestar atención a tu conciencia, tus conocimientos, tus capacidades y tu compromiso. Y uno de los errores más comunes es vivir pendiente de lo que hacen tus competidores más que de lo que uno mismo hace. Incluso se llega al punto surrealista de querer impedir de alguna forma el desarrollo de los mismos, hecho indigno y carente por completo de sentido común.

Tus competidores son tu referente en una carrera de fondo pero no para codearles sino para saber tú, en todo momento, qué posición ocupas respecto de ellos. El que corre eres tú, con tus recursos y tu vista puesta en la línea de meta. Ganar es un fin, pero no vale todo. Hay que tener la vista puesta en el medio para llegar a ese fin y ser coherente y honesto con uno mismo y el mercado. Recordemos: No hay que centrarse en ganar, hay que centrarse en jugar bien para ganar.

Y pregúntate, ¿quieres ser el «mejor» para que el mes que viene lo sea otro, y al siguiente otro o quieres ser diferente para marcar tu propia línea de desarrollo y crear tu propio mercado?

Una vez más destacamos el valor vinculante de dar respuesta a estas preguntas para ver claro el posicionamiento que tienes en cada momento respecto del ecosistema en el que desarrollas tu día a día.

Adaptarte depende tan solo de ti. No pierdas la oportunidad y comparte el foco. Te esperamos en La Cueva.


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