Comenzar, el secreto de avanzar

En ocasiones, los secretos son simples y no albergan casi nada identificable como secreto, pero el hecho de dotarlo de mística o alejarlo metafóricamente en el tiempo, los convierte en tales.

Algo ten sencillo como comenzar es uno de los grandes secretos empresariales de nuestros días: muchos profesionales y/o empresas entienden la necesidad de hacer pero por alguna mística razón, se les escapa la necesidad de comenzar. Pasarse semanas o meses pensando y planificando sin inquietud ninguna por comenzar a hacer parece para muchos una rutina de la que no pueden deshacerse, entrando en una dinámica contagiosa para otras acciones y convirtiéndola, a futuro, en una costumbre más de empresa.

Y para nada es magia ni mística, es un problema recurrente que todos deberíamos tener presente y activar mecanismos preventivos orientados a evitarlo. Aquí os dejo 3 propuestas con sus respectivas preguntas que podéis utilizar como test de base:

1.- CONCIENCIA

Para actuar, y no es una perogrullada, es necesario tener conciencia de hacerlo. En ocasiones parece que basta con pensar o decidir y ahí es dónde radica el error. Pregúntate y analiza:

  • ¿El objeto de nuestro análisis va unido a una acción?
  • ¿Somos conscientes de cuál es la acción?
  • ¿Somos capaces de llevarla a término?

2.- OBJETIVOS

No es posible definir una acción sin objetivos. Concretarlos es una de las claves que nos permitirán empezar. Afina este punto y comienza:

  • ¿Sabemos qué debemos hacer?
  • ¿Hemos definido el objetivo como un hito en el tiempo?
  • ¿Se ajusta el objetivo a las necesidades de base por las que se definió?

3.- TIEMPO

El tiempo es fijo, 60 minutos/hora, no se alarga ni se contrae, pero sí las tareas que van sobre él. Determina cuáles son y fíjalas en tiempo:

  • ¿Tenemos clara la duración de la acción?
  • ¿Sabemos cuál es su fecha de vencimiento?
  • ¿Retrasarla o cancelarla nos penaliza?

Con este check list en la mano podemos visibilizar qué estamos haciendo, si es lo que debemos hacer y cuándo debemos hacerlo. Con ello tenemos la orden de salida porque hemos definido, de antemano, el resto de la carrera.

Muchas reuniones de equipo se bloquean, se posponen, se dilatan, generan conflicto interno e incluso llegan a desestimar la acción antes siquiera de entenderla como tal por no analizarla como se merece. Iniciar una travesía sin conocer el puerto de destino no es la mejor propuesta para una empresa.

No olvidemos que nuestros competidores están a un clic de nuestros clientes y mientras nosotros pensamos, ellos avanzan. Un sencillo análisis previo sobre nuestro cometido real es el catalizador que nos permite actuar porque comenzar, es el secreto de avanzar.

Adaptarte depende tan solo de ti. No pierdas la oportunidad y comparte el foco. Te esperamos en La Cueva.


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